Relojes Públicos en Resistencia

Por Roli Pérez Beveraggi

Para principio del siglo pasado era imprescindible contar con la hora oficial en los lugares públicos, ya que no era normal el uso de relojes pulseras o de bolsillo. No cualquiera podía disponer de ellos. 

La gran concentración de fábricas en la Colonia Resistencia ameritaba tenerlos para poder cumplir los horarios, aunque igualmente cada una de ellas hacía sonar una sirena en los horarios de entradas y salidas. El primer reloj público de la ciudad fue instalado el 11 de diciembre de 1907 en el frontispicio de la estación del Trencito Dodero de avenida Alberdi e Illia, en la actual ubicación de la Farmacia el indio. Su relojero fue Juan Costa, de Casa Escassany.

Posteriormente, las otras dos estaciones de tren, la del Ferrocarril Francés (La Estación Santa Fe) y la estación del Ferrocarril del Estado (que luego se llamó Ferrocarril Central Norte Argentino y más tarde Ferrocarril Belgrano), tuvieron sus relojes públicos, para que los trenes puedan partir en hora como era habitual en las primeras décadas de existencia.

A fines de 1933 comenzó a funcionar en Resistencia el sistema de relojes públicos, instrumentos adquiridos por una comisión popular, denominada Comisión de la Raza, por haberse integrado un 12 de octubre, presidida por Eugenio Varela, fueron ofrecidos al municipio para su instalación y mantenimiento.

El 27 de octubre del mismo año, la Municipalidad de Resistencia a Mario Marpegan y como secretario a Pedro Sanchis, aceptó el convite resaltando que “iba a ser de gran utilidad pública y contribuiría al embellecimiento de la ciudad. Este reloj y los otros que le siguieron en importancia en la ciudad fueron adquiridos en Buenos Aires en la oficina de Geodesia Militar, que poseía más de 100 que funcionaban sincronizadamente”.

Reloj ubicado en el centro de las avenidas 25 de mayo y Avalos.
Año: 1930

El 31 de octubre de 1932, la municipalidad de la ciudad, suscribió un convenio con la Compañía de Electricidad Siemens, Schuckert y asociados, que los debía instalar en perfecto estado en un lapso de 150 días, a partir de la fecha de la firma del acuerdo.

El segundo reloj se emplazó en La intersección de las calles Santa María de Oro y Julio A. Roca, frente a la Catedral. El tercero en avenida 9 de Julio y San Martín y el cuarto en Illia o Perón y avenida Alberdi. Las defensas del mismo fueron encargadas al arquitecto Bruno del Mónico y tenían una altura de cuatro metros.

Finalmente, en el año 1934, se emplazó el primero en avenidas Avalos y 25 de Mayo. Estos relojes prestaron valiosos servicios a la comunidad por algo más de dos décadas, formaron parte del paisaje ciudadano y se adentraron en los sentimientos de los resistencianos.

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