HISTORIA DE LA CIUDAD

La reducción de San Fernando del Valle del Río Negro fue fundada en 1750 y organizada por Padres Jesuitas para los indios abipones quienes asaltaban constantemente a las poblaciones Correntinas. Se funda a orillas del Río Negro el 26 de agosto de 1750 y el día 27 se pone bajo la protección de San Fernando Rey (quien más tarde fuera elegido como patrono del departamento que lleva el mismo nombre).

Cuando los Jesuitas fueron expulsados de América, bajo la orden del Rey Carlos III en 1767, estas tierras quedaron aisladas. Años más tarde en 1865 en el Paraje Monte Alto, los padres Franciscanos venidos desde Corrientes, fundan la Misión de San Buenaventura del Monte Alto para los indios vilelas; esta reducción tuvo una vida efímera debido a la Guerra de la Triple Alianza, ya que al ocupar los paraguayos las tierras correntinas les prohíben a los Franciscanos toda vinculación con el Chaco para luego en 1875 retirarse por falta de recursos.

El Presidente Domingo F. Sarmiento creó la Gobernación del Chaco, ordenando el avance de la línea de fortines y la fundación de colonias agrícolas, de conformidad con la ley de Inmigración y Colonización. La Comisión Exploradora encargada de elegir el lugar de asentamiento de estas colonias, definió para la Colonia de Resistencia un lugar situado frente a la Ciudad de Corrientes.

En 1875, el Gobierno Nacional da la orden de mensurar cuatro colonias en el Chaco Austral, la primera fue el paraje San Fernando donde vivía una pequeña población de trabajadores de obrajes (dedicados al corte de madera). El 27 de enero de 1878 arriba el primer contingente de colonos italianos pertenecientes a la región de Friuli, Trento, Udine y Véneto principalmente (norte de Italia) desembarcando en el Río Negro, Puerto de San Fernando (lugar donde actualmente se encuentra el Parque 2 de Febrero).

Las únicas vías de comunicación y transporte eran los Ríos Negro, Tragadero y Paraná, hasta la construcción de la red ferroviaria en el año 1907 ya que en 1910 y 1914 fue construido el Ferrocarril de Barranqueras.
Cabe destacar que la zona oriental del Chaco, y particularmente la lindera con los ríos Paraná y Paraguay estuvo habitada por tribus de la familia lingüística guaycurú, de las cuales se destacaban fundamentalmente los abipones, mocovíes y tobas. Estos pueblos originarios vivían mayoritariamente de la recolección de frutos silvestres, la caza y la pesca. Las habilidades guerreras de estas etnias fueron también la principal razón por la cual todo el Gran Chaco permaneció vedado al dominio español y argentino hasta bien entrado el siglo XIX. La población de Resistencia está formada pueblos originarios, descendientes de inmigrantes europeos, criollos venidos de provincias vecinas y el Paraguay.

La primer etapa se caracteriza por un escaso poblamiento, concentrado en el casco central de la ciudad. Se daba un predominio de actividades primarias: explotación forestal y agricultura. Los ejes viales eran senderos y picadas, que comunicaban los obrajes y chacras con los puertos de San Fernando (sobre el Río Negro) y Barranqueras. Desde 1920 en adelante se consolida la expansión del área urbanizada y de su posición privilegiada en la región del Nordeste argentino. Se produce un acrecentamiento de las actividades comercial, industrial y administrativa; el cultivo y procesado del algodón alcanzan su máximo desarrollo en la provincia.

Los primeros monumentos urbanos aparecen por 1920 y fueron erigidos por los inmigrantes italianos con carácter recordatorio de las gestas inmigrantes. A partir de 1945 monumentos dedicados a próceres argentinos se empezaron a emplazar en las principales plazas de la Ciudad.
Resistencia comienza con una fuerte impronta cultural a partir de 1950 donde voluntades individuales y distintas entidades empiezan a promover la identidad, el arte y la cultura.

En 1954 con la formación de la nueva sede del Fogón de los Arrieros, se congregó un grupo de intelectuales que transformó el lugar en un centro de exposición y difusión artística. En 1961, el Fogón lanzó el Plan de Embellecimiento de Resistencia, que configuró una nueva fase en la tarea de integrar el arte y el espacio público en la que primaba, la idea de crear una “Ciudad-Museo”; posible gracias a las esculturas emplazadas en la vía pública.
La campaña fue continuada por COPROAR entre 1977 y 1991, y luego por la Fundación Urunday, habiéndose logrado hasta la fecha la colocación de más de 600 esculturas y formándose ya una propuesta de la imagen de la ciudad, la cual posibilitó jerarquizar el área urbana, le confirió atractivo turístico a Resistencia que se muestra hoy como un gran museo al aire libre.

Desde 1988, el Gobierno del Chaco y la Fundación Urunday han organizado concursos nacionales e internacionales de esculturas al aire libre, estos concursos convocan a artistas de todo el mundo y cuentan con una masiva concurrencia tanto de locales como de turistas. En un principio el material utilizado fue la madera Urunday pero a partir de 1996 los escultores trabajaron en mármol travertino y metal.

La trascendencia alcanzada por estos concursos, generó que Resistencia esté incluida en los circuitos internacionales de escultura, ubicándose en la actualidad en el segundo puesto a nivel Latinoamérica (tras la Bienal de San Pablo) y contando con el apoyo de la UNESCO desde 1997.  Tradicionalmente la Bienal Internacional de las Esculturas se realizaba en la Plaza 25 de Mayo y desde la edición del año 2006, en el que Resistencia fue declarada Capital Nacional de las Esculturas por el Congreso de la Nación, se comenzó a realizar en el predio del Domo del Centenario.
En la actualidad contamos con  629 esculturas emplazadas en toda la Ciudad de Resistencia.

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